jueves, 11 de septiembre de 2014

El rito de la ablación femenina: la mutilación genital femenina ilegal que todavía se practica.

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La ONU calcula que más de 125 millones de niñas y mujeres viven con las consecuencias a menudo horribles de la ablación femenina. El fotógrafo finlandés Meeri Koutaniemi presenció como a dos hermanas de la tribu Masai en Kenia, se les practicaba este ritual  finales de 2013.

Semanas antes, Koutaniemi se reunió con el padre de las niñas y le preguntó si podía documentar las ceremonias del ritual. Las madres de las niñas y otros aldeanos se reunieron para discutir la posible visita.

Koutaniemi, se comprometió a que presentaría la realidad de la tradición y permitiría a los espectadores formar sus propias opiniones. Estuvieron de acuerdo, porque pensaban que valía la pena compartir lo que ellos llaman una tradición honorable, siempre y cuando Koutaniemi no usara nombres reales, ni identificara a los aldeanos o publicara la obra en Kenya. Es por tanto que el reportaje quedó de la manera siguiente, teniendo presente que, como compromiso adquirido, no se hace ningún juicio de valor y sólo se narra los hechos tal como los presenció...


En diciembre de 2013, el fotógrafo finlandés Maher Koutaniemi logró llegar para hacer el reportaje fotográfico de la ablación de dos adolescentes de la tribu Masai en un poblado de Kenia. A pesar del hecho de que la ablación femenina, la mutilación genital femenina, está considerada como ilegal en Kenia,  su práctica está muy extendida, sobre todo en el noreste del país donde el 80 por ciento de las niñas y las mujeres que viven allí están circuncidadas

Isin y Nasirian de 14 años, en la choza de su pueblo natal. Esperando a la mañana
del día siguiente cuando sus genitales seran mutilados y cambiado sus nombres

La niña agarra una linterna entre sus manos, ésta es  la única fuente de luz de una choza de barro.
Proyecta un haz de luz que cae sobre el lugar donde se producirá las operaciones. La pequeña luz, apenas alumbra la choza donde se ha de amputar el cuerpo de niña.

El poblado donde está la  tribu Masai, que visitó Maher Koutaniemi, situada
en una meseta a unas pocas horas en coche de la ciudad de Narok

El fotógrafo Maher Koutaniemi llegó al poblado Masai de Kenia un día antes. En el camino Koutaniemi estuvo acompañado de uno de los miembros de la tribu Masai, a quien conoció en Facebook. El hombre es un maestro en el orfanato de Kenia donde las niñas de la tribu Masai pueden ir si quieren evitar la ablación. Además allí tienen la oportunidad de ir a la escuela y aprender.

Las mujeres pelando patatas para una la cena de celebración del ritual.

Koutaniemi le explicó que quería hacer un reportaje sobre la ablación a las niñas. Ella le habló de su deseo de luchar contra la tradición de siglos de antigüedad, y que ya ha comenzado a escribir el libro.
Le dijo que se sorprendió al recibir una respuesta por correo electrónico.

Yemen, en la Península Arábiga, o en las zonas marginales de África, donde la circuncisión femenina es parte de la cultura tradicional. A esta área pertenece Sierra Leona, Senegal, Guinea, Malí, Mauritania, Sudán, Egipto, Djibouti, Eritrea, Etiopía y Somalia son los países donde se sigue practicando la antigua costumbre de la amputación de los genital femeninos como paso previo para preparar a las niñas para el matrimonio.

El objeto de esta tradición se debe al hecho de considerar a los órganos sexuales de la mujer impuros. La ablación también se hace  con el  fin de reducir el placer sexual de las mujeres, y como consecuencia, la probabilidad de adulterio.

El día antes las niñas son rasuradas tanto su cabeza como las cejas.
Se humedecen con leche el cabello antes de afeitarlo.

El día antes de la ablación de las niñas se les rasura el pelo y las cejas, humedieciendoles el cabello con leche.
En algunas zonas la ablación se realiza cuando las niñas aún están viviendo su infancia y en otras zonas, se espera cuando llegan a la pubertad.
El procedimiento varía entre cortar una pequeña parte del clítoris a la extirpación  durante las operaciones más violentas; a la eliminación de  todos los genitales externos: la capucha del clítoris, el clítoris, así como pequeños y grandes labios. A veces la vagina se sutura, y  para que salga la orina, sangre menstrual y la  práctica de relación sexual se deja un pequeño agujero.  Este tipo de operaciones son todavía comunes en Somalia, a pesar de que desde hace muchos años existe una lucha activa contra la ablación.

 El hermano de Nasirian Sankei también será circuncidado y es rapado por su madre.

La ablación  se realiza en condiciones primitivas, y el procedimiento implica una gran cantidad de riesgos. Una niña puede sufrir  septicemia. La ablación puede provocar desde sufrir inflamación crónica,  problemas de micción, quistes e infecciones hasta severa hemorragia, infertilidad o complicaciones durante el parto, sin olvidar que las relaciones sexuales pueden son dolorosas

Según la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay 140 millones de mujeres que han sido sometidas a la ablación.

Cada año, en África, la ablación se le realiza a  tres  millones de niñas. De acuerdo con el Fondo Internacional de Emergencia de la infancia, de las Naciones Unidas en Somalia, Guinea, Djibouti y Egipto, al menos a nueve de cada diez niñas se les practica la ablación.

El padre de las niñas va al ritual con una de sus cuatro esposas

Por ejemplo, en Egipto, tales operaciones se prohibieron en 2008, así que se redujo. Sin embargo, incluso en las ciudades más desarrolladas de la parte norte del país las niñas son obligadas a que se le practique la operación. En estas áreas, hay muchos de los llamados coptos. Los cristianos en Egipto. También siguen esta tradición.
En Kenia, la circuncisión de las niñas también es ilegal. En algunas tribus, como los masai, la ablación sigue siendo una tradición venerada, de tal manera que es muy difícil ponerle fin.
La mayoría de los masai de acuerdo a sus antiguas costumbres, la hembra mutilada puede ser considerada limpia y decente.

Las cejas también son rasuradas.

Cuando el fotógrafo Maher Koutaniemi finalmente llegó a la escena, los hombres de la aldea estaban borrachos como cubas. El ritual es una celebración y festejarla bebiendo es algo normal.
Koutaniemi habló con los aldeanos y tomó fotos de  las cabañas de barro, los animales y el entorno. Varios animales estaban marcados en honor a la fiesta. La ablación fue programada para el día siguiente.

El padre de las niñas (segundo desde la izquierda), junto con sus cuatro esposas,
 se aplicará okra antes del ritual

Esta vez la ceremonia se realizaría con dos niñas y dos niños. Koutaniemi llamó a las niñas Isin y Nasirian. Por el compromiso que adquirió de no revelar los nombres reales de las niñas.Tienen ambas 14 años.

Meyooli y Jennifer son los únicos habitantes del poblado que se oponen a la ablación.
La hermana de Jennifer, Yixing Nisirian, estudia en la universidad. También fue mutilada

A Koutaniemi se le permitió que estuviera  presentes en la cabaña cuando a las niñas se les estaba  afeitando la cabeza y las cejas. Después de eso, quedaron para la mañana siguiente cuando se practicaría la ablación. La circuncisión de los jóvenes podría hacerla un médico. Pero en el caso de las niñas el rito es estricto y se lleva a cabo, siguiendo la tradición de que la cirugía la haga una mujer de la misma aldea a la que se ha invitado a realizarla.
La circuncisión de los niños se realizan en muchas culturas alrededor del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, casi  un tercio de hombre en el planeta se circuncidó. La circuncisión de los niños en la que la pequeña cirugía la realiza un médico, la hace relativamente seguras y sin consecuencias, si se lleva a cabo en condiciones estériles

Madre Yixing muestra una hoja de afeitar, que se mutiló los genitales de su hija.

El sol se había puesto, y el pueblo se hundió una noche fría. La temperatura cayó por debajo de los diez grados.

A Koutaniemi se le permitió pasar la noche en el poblado en una de las cabañas. En un banco de madera con una manta. El ritual se realizará por la mañana temprano. Cada una de las chicas serían mutiladas en una casa.

Aldeanos miran como a las niñas se le rasura la cabeza hasta dejarlas calvas.

Se acordó que Koutaniemi podía asistir y observar todo lo que está sucediendo y tomar libremente las imágenes sin que se viera los genitales de las niñas.
Koutaniemi señaló que las cabañas de la aldea constaba de dos habitaciones sin ventanas: en una vivían las personas y en la otra los animales. En la habitación que habitaban las personas había un fuego. Para eliminar el humo en la pared había un pequeño agujero. Las mujeres se reunieron en la parte de la casa que estaba  destinada a los animales. En el suelo de tierra, se tendieron pieles de animales, para poner a Nasirian.

Se les aplica leche para afeitarlas

Todo sucedió rápidamente. La habitación estaba oscura y el humo hacía que fuera difícil respirar en el interior. A Nasirian la sostuvieron por las manos y por los pies.
La chica era fuerte y luchó. Seis mujeres, de pie en el suelo y a cuatro patas, trataban  de mantenerla en el piso, inmóvil. Sin anestésico ni analgésicos. Sólo agua fría de un cubo. La circuncisión se efectuó con una hoja de afeitar convencional.

Nasirian llora en el inicio de la ablación. Sin anestesia tiene que soportar el dolor producido.
Tan solo se les aplica agua fría para mitigar el dolor.

Koutaniemi comenzó a tomar fotos.  La sangre se derramó sobre las manos de la mujer, entonces el suelo se inundó con un charco de la sangre de la pequeña. Los gritos se combinaban con llantos y lágrimas a la par que las mujeres agarraban a la niña.
Koutaniemi tubo que parar las fotos y salir corriendo de la habitación llena de humo hacia el exterior para aclarar la garganta y aguantar el vómito. Fuera de la cabaña llegó un grito terrible

Seis mujeres se ocupan de las niñas para que no se mueva mientras es mutilada.
Llegó el turno de Yixing, y Maher Koutaniemi se trasladó a la otra choza.
La segunda ablación ya había comenzado, entró en la cabaña del viejo Masai masculino. Enojados al verlo le dijeron a Koutaniemi que parara de tomar imágenes. Dijeron que se había violado el acuerdo y tomó fotos de los genitales de las niñas. Koutaniemi se vio obligado a retirarse.

Una de las mujeres le agarra de la muñeca a Yixing, mientras que otra amputa sus genitales.
Después de la cirugía, las niñas desangradas  las dejaron descansar. A Koutaniemi se le permitió sólo visitar rápidamente a Nasirian. Ella yacía en una las cabaña tapada por una manta.
Explicó Koutaniemi que durante cuatro semanas las niñas deben cumplir el reposo sobre la cama, comer carne y beber sangre de vaca. "Así siempre se ha hecho", de dijeron. Al final, sus genitales era "totalmente irreconocible", recordó Koutaniemi. "Ellos no dejan nada."

Dado que la circuncisión se realiza sin anestesia, las chicas lloran de terrible dolor de la amputación.

"Fue aún más cruel de lo que imaginaba."- dijo Koutaniemi.
Tras el incidente, se sentía impotente de la rabia. Era difícil fingir estar alegre y ser amable, como requiere las buenas maneras. Durante las horas siguiente, hizo fotografías del final. Entonces se dio cuenta de que ya no podía quedarse más allí y apresuradamente salió de la aldea.

En la pared de la choza de padre de las niñas, cuelga un viejo papel de periódico donde se lee:
 "Las mujeres siempre están cambiando, los hombres sólo tienen que aceptar y seguir viviendo."

Mientras estuvo allí, muchos de los pobladores mayores decían que estaban orgullosos de su comunidad todavía se practica la oblación femenina. "Vamos a luchar para mantener viva esta tradición," dijo el padre de las chicas. Pero cuando Koutaniemi habló con los hermanos de las niñas, se encontró con que no abrazaban la tradición.
El objetivo último y principal de la ceremonia no era otro que casar a las niñas.

Después de la cirugía a Nasirian la dejaron descansar. Según una antigua tradición, después de la ablación, la mujer debe estar cuatro semanas en la cama, hasta que las heridas se curen.

Cuando Koutaniemi les preguntó por qué quieren que las niñas pasen por el rito de la ablación, los padres repiten lo mismo: "Esta es una tradición maravillosa. Deseamos solamente las mejores hijas ".
Una de las madres que allí estaba dijo que  cuatro de las cinco hijas ya habían sido circuncidadas.

Resulta paradójico que quien requiere para su hija la ablación también la envíe a la universidad para aprender

A una de las niñas de la aldea, sin que su padre supiera lo que hacía su hija en la ciudad, en la universidad, empezó una campaña en contra de la ablación femenina. Ella decidió plantear la cuestión de sus peligros, entre ellos, y en su pueblo.

Después de realizado el ritual, en el suelo de la choza, la tierra mantiene la sangre de la pequeña derramada.
Por  último; Koutaniemi dijo que tomó estas fotos para recordar al mundo que la ablación femenina pasa todos los días haya o no un fotógrafo. Para que quede registrado y documentado sus efectos en las niñas y las mujeres de todos los países donde se realizan estas práctica.