lunes, 6 de abril de 2015

La tragedia cristiana en Oriente Medio. Los verdaderos refugiados.


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Los desplazados de la minoría yazidi, huyendo de la violencia de las fuerzas leales al EI en la ciudad de Sinjar, caminan hacia la frontera con Siria, en las afueras de Sinjar montaña, cerca de la ciudad fronteriza siria de Elierbeh en la provincia de  Al-Hasakah.

Un día del verano de 1990, entré en una hermosa capilla cruzada en Keserwan, situada sobre una ladera al norte de Beirut, donde un antiguo sacerdote católico maronita señaló un mosaico bizantino de San Juan. Lo que él quería mostrarme era los ojos del hombre santo. Habían sido apuñalado por una espada o una lanza en algún momento de la antigüedad. 'Esto lo hicieron los musulmanes", dijo el sacerdote.

Sus palabras habían añadido claridad porque en ese momento el ejército libanés cristiano del general Michel Aoun estaba luchando en una guerra desesperada contra el ejército sirio de Hafez Assad. A diario,  iba a visitar las casas de los cristianos muertos. Muertos por fuego de artillería siria. Los sirios, decía el sacerdote, eran los mismos "musulmanes" que había apuñalado los ojos de la imagen antigua en el mosaico.

Recuerdo que hasta aquel momento me decía que esto era absurdo y que no se podía trasladar la historia antigua al presente. (Los maronitas, por cierto, había apoyado a las anteriores cruzados. Los ortodoxos a los musulmanes.) Así dí por sentado que la enemistad entre cristianos y musulmanes fue un cuento para asustar a los niños en las escuelas cristianas.

Y sin embargo, el año pasado, las bombas estallan encima de la ciudad siria de Yabroud, entré en la iglesia más antigua del país y encontré pinturas de santos. Y en todas ellas les habían arrancados los ojos y los lienzos estaban desgarrados en tiras. Tomé una de esas tiras de camino a Beirut, y los ojos de uno de estos santos me miraban mientras escribo este artículo. Este no era el sacrilegio de la antigüedad que me narró el sacerdote maronita. Esto ha sido hecho por macabros hombres, probablemente de Irak, hace apenas unos meses.
Los iraquíes de la comunidad yazidi desplazados se asientan en un campamento en Derike, Siria. En los campamentos de aquí, los refugiados iraquíes tienen nuevos héroes: combatientes kurdos sirios que lucharon contra los terroristas islámicos para abrir una ruta de escape para decenas de miles de los atrapados en las montañas
Al igual que en el 11-S, cuando muchos en Hollywood habían demonizado a todos los musulmanes tomándolos como unos bárbaros asesinos que quieren destruir América; parece que no andaban muy desencaminados y nuestros peores temores se ha convertido en realidad. El sacerdote maronita, murió en el año 1990 y no pudo vivir lo suficiente para saber cómo los nuevos bárbaros golpeaban a los santos en Yabroud.

Uno de los hombre desplazado ayuda a una mujer, ambos de la minoría yazidi  huyendo de las fuerzas leales al EI  la ciudad de Sinjar, en su camino hacia la frontera con Siria
Todo esto sin mencionar la esclavitud de las mujeres cristianas en Irak, la masacre del Estado Islámico de cristianos y yazidis, la quema de iglesias antiguas de Mosul o la destrucción de la gran iglesia armenia de Deir el-Zour que conmemora el genocidio de su pueblo en 1915. Tampoco el secuestro de universitarios nigerianos. Ni siquiera la más reciente masacre en Kenia, donde el número de cristianos muertos y la crueldad de los asesinos sectarios es, de hecho, de proporciones épicas al estilo Hollywood. Tampoco he mencionado las guerras feroces entre suníes y chiíes que ahora empequeñecen la tragedia de los cristianos.

Los soldados de pie sobre los cráneos de las víctimas del pueblo armenio de Sheyxalan en 1915, son víctimas del Holocausto armenio.

Cien años después del genocidio cristiano armenio; la minoría cristiana está sufriendo de nuevo
Pero la tragedia cristiana en Oriente Medio hoy necesita ser recordada. Ya lo fue, cuando los armenios de todo el mundo conmemoraron el 100 aniversario del genocidio de su pueblo por la Turquía otomana. Quizás es hora de que reconozcamos no sólo este acto de genocidio, llegando a considerar no sólo que fue el asesinato de una minoría dentro del Imperio Otomano, sino específicamente una minoría cristiana, asesinados porque eran armenios y sobre todo porque eran cristianos (muchos de los cuales, por desgracia, con el apoyo de los cristianos ortodoxos, por motivos políticos). Ni que decir tiene que no se espera mucho de esta sociedad que sólo conmemora los actos contra judíos, que comparado con la masacre cristiana es irrisoria.

Y su destino tiene algunos paralelismos poco comunes con los asesinos del Estado Islámico de hoy. Los hombres armenios fueron masacrados. Las mujeres eran violadas por grupos enteros o forzados a convertirse o dejarlos morir de hambre. Los bebés fueron quemados vivos, después de ser apilados en montones.

La crueldad del Estado islámico no es algo nuevo, incluso la tecnología de la secta islamista derrota a sus oponentes. En Kuwait un buen y atento musulmán, un graduado de una universidad norteamericana, de la familia al-Sabah y sobresaliente del gobierno; negaba con la cabeza con incredulidad cuando hablaban del Estado islámico. "He visto el vídeo donde quemaban al piloto jordano vivo", me dijo. 'Lo vi varias veces. Tuve que hacerlo, porque tenía que entender su tecnología. ¿Sabes que utilizaron siete ángulos de cámara para filmar esta atrocidad? No podemos competir con su tecnología multimedia."

Y esto es cierto. En occidente - expresión peligrosa - aún no ha entendido el uso de esta tecnología; especialmente el uso que hace de internet - ni tienen los imanes musulmanes que deberían hablar de los actos terribles del Estado islámico.

Pero la mayoría no son más de lo que denunciaron la guerra 1980-1988 entre Irán e Irak, cuando alrededor de un millón de musulmanes se asesinaron entre sí. Debido a que estaban del lado de Saddam en esa guerra. Y debido a la ideología del Estado Islámico que es demasiado evidente su ideología wahabí, y por lo tanto muy cerca a algunos de los estados del Golfo Pérsico como por ejemplo Arabia Saudí la gran "aliada" de Occidente.

Los crímenes del Estado Islámico son tan brutales como cualquiera cometido por el ejército alemán en la Segunda Guerra Mundial, pero los judios que se convirtieron no se salvaron del plan de Hitler para su exterminio. Lo que el Estado islámico y los turcos de 1.915 tienen en común es la crueldad de su ideología - incluida la "teológica" - el del odio racial. Después de la quema de iglesias, los escombros reflejan mucho de lo que se asemejan ambas.

La tragedia del mundo árabe está en los lugares de la Biblia y recorriendo, literalmente, el mapa bíblico que hace que a todos nos deje una sensación de tristeza por lo que ello representa. Sin embargo, también pienso en el Líbano, donde el anciano sacerdote me mostró su mosaico con los ojos arrancados y donde los libaneses cristianos y musulmanes lucharon entre sí - con la ayuda de muchas naciones extranjeras, incluyendo a Israel, Siria y Estados Unidos - y donde murieron 150.000 de los suyos.

Sin embargo, hoy, libaneses musulmanes y cristianos, aunque todavía profundamente dividido políticamente, se prestan  protección los unos a los otros en medio de los vientos huracanados que les rodean. ¿Por qué? Debido a que son hoy en día una población mucho más educada. Es porque valoran la educación, la lectura y los libros y, por lo tanto, el conocimiento. Y a partir de la educación viene la justicia. Razón por la cual, si se comparara con el Líbano; el Estado Islámico es una nación de almas perdidas.

The Christian tragedy in the Middle East did not begin with Isis por Robert Fisk