domingo, 28 de febrero de 2016

La fecha de la última cena de Cristo. Una contradicción entre los evangelios sinópticos y el de S. Juan.

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El problema de la datación de la Última Cena de Jesús se basa en las divergencias sobre este punto entre los Evangelios sinópticos, por un lado, y el Evangelio de Juan, por otro. Marcos, al que Mateo y Lucas siguen en lo esencial, da una datación precisa al respecto. «El primer día de los ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: "¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?"... Y al atardecer, llega él con los Doce» (Mc 14,12.17). La tarde del primer día de los ácimos, en la que se inmolaban en el templo los corderos pascuales, es la víspera de Pascua. Según la cronología de los Sinópticos es un jueves.


La Pascua comenzaba tras la puesta de sol, y entonces se tenía la cena pascual, como hizo Jesús con sus discípulos, y como hacían todos los peregrinos que llegaban a Jerusalén. En la noche del jueves al viernes —según la cronología sinóptica— arrestaron a Jesús y lo llevaron ante el tribunal; el viernes por la mañana fue condenado a muerte por Pilato y, seguidamente, a la «hora tercia» (sobre las nueve de la mañana), le llevaron a crucificar. La muerte de Jesús es datada en la hora nona (sobre las tres de la tarde). «Al anochecer, como era el día de la preparación, víspera del sábado, vino José de Arimatea..., se presentó decidido ante Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús» (Mc 15,42s). El entierro debía tener lugar antes de la puesta del sol, porque después comenzaba el sábado. El sábado es el día de reposo sepulcral de Jesús. La resurrección tiene lugar la mañana del «primer día de la semana», el domingo.

Esta cronología se ve comprometida por el hecho de que el proceso y la crucifixión de Jesús habrían tenido lugar en la fiesta de la Pascua, que en aquel año cayó en viernes. Es cierto que muchos estudiosos han tratado de demostrar que el juicio y la crucifixión eran compatibles con las prescripciones de la Pascua. Pero, no obstante tanta erudición, parece problemático que en ese día de fiesta tan importante para los judíos fuera lícito y posible el proceso ante Pilato y la crucifixión. Por otra parte, esta hipótesis encuentra un obstáculo también en un detalle que Marcos nos ha transmitido. Nos dice que, dos días antes de la Fiesta de los Ácimos, los sumos sacerdotes y los escribas buscaban cómo apresar a Jesús con engaño para matarlo, pero decían: «No durante las fiestas; podría amotinarse el pueblo» (14,1s). Sin embargo, según la cronología sinóptica, la ejecución de Jesús habría tenido lugar precisamente el mismo día de la fiesta.

Pasemos ahora a la cronología de Juan. El evangelista pone mucho cuidado en no presentar la Última Cena como cena pascual. Todo lo contrario. Las autoridades judías que llevan a Jesús ante el tribunal de Pilato evitan entrar en el pretorio «para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua» (18,28). Por tanto, la Pascua no comienza hasta el atardecer; durante el proceso se tiene todavía por delante la cena pascual; el juicio y la crucifixión tienen lugar el día antes de la Pascua, en la «Parasceve», no el mismo día de la fiesta. Por tanto, la Pascua de aquel año va desde la tarde del viernes hasta la tarde del sábado, y no desde la tarde del jueves hasta la tarde del viernes.
Por lo demás, el curso de los acontecimientos es el mismo. El jueves por la noche, la Última Cena de Jesús con sus discípulos, pero que no es una cena pascual; el viernes —vigilia de la fiesta y no la fiesta misma—, el proceso y la ejecución. El sábado, reposo en el sepulcro. El domingo, la resurrección. Según esta cronología, Jesús muere en el momento en que se sacrifican los corderos pascuales en el templo. Él muere como el verdadero Cordero, del que los corderos pascuales eran mero indicio.

Esta coincidencia teológicamente importante de que Jesús muriera al mismo tiempo en que tenía lugar la inmolación de los corderos pascuales ha llevado a muchos estudiosos a descartar la cronología de la versión joánica, porque se trataría de una cronología teológica. Juan habría cambiado la datación de los hechos para crear esta conexión teo lógica que, sin embargo, no se manifiesta explícitamente en el Evangelio. Con todo, hoy se ve cada vez más claramente que la cronología de Juan es históricamente más probable que la de los Sinópticos, porque —como ya se ha dicho— el proceso y la ejecución en el día de la fiesta parecen difícilmente imaginables. Por otra parte, la Última Cena de Jesús está tan estrechamente vinculada a la tradición de la Pascua que negar su carácter pascual resulta problemático.
Por eso, siempre se han dado intentos de conciliar entre sí ambas cronologías. El más importante de ellos —y fascinante en numerosos detalles particulares— para lograr una compatibilidad entre las dos tradiciones proviene de la estudiosa francesa Annie Jaubert, que desde 1953 ha desarrollado su tesis en una serie de publicaciones. Sin entrar aquí en los detalles de esta propuesta, nos limitaremos a lo esencial.
La señora Jaubert se basa principalmente en dos textos antiguos que parecen llevar a una solución del problema. El primero es un antiguo calendario sacerdotal transmitido por el Libro de los Jubileos, redactado en hebreo en la segunda mitad del siglo II antes de Cristo. Este calendario no tiene en cuenta la revolución de la Luna, y prevé un año de 364 días, dividido en cuatro estaciones de tres meses, dos de los cuales tienen 30 días y uno 31. Cada trimestre, siempre con 91 días, tiene exactamente 13 semanas y, por tanto, hay sólo 52 semanas por año. En consecuencia, las celebraciones litúrgicas caen cada año el mismo día de la semana. Esto significa, por lo que se refiere a la Pascua, que el 15 de Nisán es siempre un miércoles, y que la cena de Pascua tiene lugar tras la puesta del sol en la tarde del martes. Jaubert sostiene que Jesús habría celebrado la Pascua de acuerdo con este calendario, es decir, la noche del martes, y habría sido arrestado la noche del miércoles.
La investigadora ve resueltos con esto dos problemas: en primer lugar, Jesús habría celebrado una verdadera cena pascual, como dicen los Sinópticos; por otro lado, Juan tendría razón en que las autoridades judías, que se atenían a su propio calendario, habrían celebrado la Pascua sólo después del proceso de Jesús, quien, por tanto, habría sido ejecutado la víspera de la verdadera Pascua y no en la fiesta misma. De este modo, la tradición sinóptica y la joánica aparecen igualmente correctas, basadas en la diferencia entre dos calendarios diferentes.

La segunda ventaja destacada por Annie Jaubert muestra al mismo tiempo el punto débil de este intento de encontrar una solución. La estudiosa francesa hace notar que las cronologías transmitidas (en los Sinópticos y en Juan) deben concentrar una serie de acontecimientos en el estrecho espacio de pocas horas: el interrogatorio ante el Sanedrín, el traslado ante Pilato, el sueño de la mujer de Pilato, el envío a Herodes, el retorno a Pilato, la flagelación, la condena a muerte, el via crucis y la crucifixión. Encajar todo esto en unas pocas horas parece —según Jaubert— casi imposible. A este respecto, su solución ofrece un espacio de tiempo que va desde la noche entre martes y miércoles hasta el viernes por la mañana.
En este contexto, la investigadora hace notar que en Marcos hay una precisa secuencia de acontecimientos por lo que se refiere a los días del «Domingo de Ramos», lunes y martes, pero que después salta directamente a la cena pascual. Por tanto, según la datación transmitida, quedarían dos días de los que no relata nada. Finalmente, Jaubert recuerda que, de este modo, el proyecto de las autoridades judías de matar a Jesús precisamente antes de la fiesta habría podido funcionar. Sin embargo, Pilato, con sus titubeos, habría pospuesto la crucifixión hasta el viernes.

A este cambio de la fecha de la Última Cena del jueves al martes se opone sin embargo la antigua tradición del jueves, que, en todo caso, encontramos claramente ya en el siglo II. Pero la señora Jaubert aduce un segundo texto sobre el que basa su tesis: la llamada Didascalia de los Apóstoles, un escrito de comienzos del siglo III donde se establece el martes como fecha de la Cena de Jesús. La estudiosa trata de demostrar que este libro habría recogido una antigua tradición cuyas huellas podrían detectarse también en otras fuentes.
Sin embargo, a todo esto se debe responder que las huellas de la tradición que se manifiestan en este sentido son demasiado débiles como para resultar convincentes. Otra dificultad es que el uso por parte de Jesús de un calendario difundido principalmente en Qumrán es poco verosímil. Jesús acudía al templo para las grandes fiestas. Aunque predijo su fin, y lo confirmó con un dramático gesto simbólico, Él observó el calendario judío de las festividades, como lo demuestra sobre todo el Evangelio de Juan. Ciertamente se podrá estar de acuerdo con la estudiosa francesa sobre el hecho de que el Calendario de los Jubileos no se limitaba estrictamente a Qumrán y los esenios. Pero esto no es razón suficiente como para poder aplicarlo a la Pascua de Jesús. Esto explica por qué la tesis de Annie Jaubert, fascinante a primera vista, es rechazada por la mayoría de los exegetas.

He presentado de manera tan detallada dicha tesis porque nos da una idea de lo variado y complejo que era el mundo judío en tiempos de Jesús; un mundo que, a pesar de nuestro creciente conocimiento de las fuentes, sólo podemos reconstruir de manera precaria. Por tanto, no negaría a esta tesis una cierta probabilidad, aunque, considerando sus problemas, no se la pueda aceptar sin más.
Entonces, ¿qué diremos? La evaluación más precisa de todas las soluciones ideadas hasta ahora la he encontrado en el libro sobre Jesús de John P. Meier, quien, al final de su primer volumen, ha presentado un amplio estudio sobre la cronología de la vida de Jesús. Él llega a la conclusión de que hemos de elegir entre la cronología de los Sinópticos y la de Juan, demostrando que, ateniéndonos al conjunto de las fuentes, la decisión debe ser en favor de Juan.

Juan tiene razón: en el momento del proceso de Jesús ante Pilato las autoridades judías aún no habían comido la Pascua, y por eso debían mantenerse todavía cultualmente puras. Él tiene razón: la crucifixión no tuvo lugar el día de la fiesta, sino la víspera. Esto significa que Jesús murió a la hora en que se sacrificaban en el templo los corderos pascuales. Que los cristianos vieran después en esto algo más que una mera casualidad, que reconocieran a Jesús como el verdadero Cordero y que precisamente por eso consideraran que el rito de los corderos había llegado a su verdadero significado, todo esto es simplemente normal.
Pero queda en pie la pregunta: ¿Por qué entonces los Sinópticos han hablado de una cena de Pascua? ¿Sobre qué se basa esta línea de la tradición? Una respuesta realmente convincente a esta pregunta ni siquiera Meier la puede dar. No obstante, lo intenta —al igual que otros muchos exegetas— por medio de la crítica redaccional y literaria. Trata de demostrar que los pasajes de Mc 14,1 y 14,12-16 —los únicos en los que Marcos habla de la Pascua— habrían sido añadidos más tarde. En el propio y verdadero relato de la Última Cena no se habría mencionado la Pascua.

Esta propuesta —por más que la sostengan muchos nombres importantes— es artificial. Pero sigue siendo justa la indicación de Meier de que en la narración de la Última Cena como tal el rito pascual aparece en los Sinópticos tan poco como en Juan. Así, aunque sea con alguna reserva, se puede aceptar esta afirmación: «El conjunto de la tradición joánica... está totalmente de acuerdo con la que proviene de los Sinópticos por lo que se refiere al carácter de la Cena, que no corresponde a la Pascua» (A Marginal Jew, I, p. 398).
Pero, entonces, ¿qué fue realmente la Última Cena de Jesús? Y, ¿cómo se ha llegado a la idea, sin duda muy antigua, de su carácter pascual? La respuesta de Meier es sorprendentemente simple y en muchos aspectos convincente. Jesús era consciente de su muerte inminente. Sabía que ya no podría comer la Pascua. En esta clara toma de conciencia invita a los suyos a una Última Cena particular, una cena que no obedecía a ningún deter minado rito judío, sino que era su despedida, en la cual daba algo nuevo, se entregaba a sí mismo como el verdadero Cordero, instituyendo así su Pascua.

En todos los Evangelios sinópticos la profecía de Jesús de su muerte y resurrección forma parte de esta cena. En Lucas adopta un tono particularmente solemne y misterioso: «He deseado ardientemente comer esta comida pascual con vosotros antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer hasta que se cumpla en el Reino de Dios» (22,15s). Estas palabras siguen siendo equívocas: pueden significar que Jesús, por una última vez, come la Pascua acostumbrada con sus discípulos. Pero pueden significar también que ya no la come más, sino que se encamina hacia la nueva Pascua.

Una cosa resulta evidente en toda la tradición: la esencia de esta cena de despedida no era la antigua Pascua, sino la novedad que Jesús ha realizado en este contexto. Aunque este convite de Jesús con los Doce no haya sido una cena de Pascua según las prescripciones rituales del judaísmo, se ha puesto de relieve claramente en retrospectiva su conexión interna con la muerte y resurrección de Jesús: era la Pascua de Jesús. Y, en este sentido, Él ha celebrado la Pascua y no la ha celebrado: no se podían practicar los ritos antiguos; cuando llegó el momento para ello Jesús ya había muerto. Pero Él se había entregado a sí mismo, y así había celebrado verdaderamente la Pascua con aquellos ritos. De esta manera no se negaba lo antiguo, sino que lo antiguo adquiría su sentido pleno.


El primer testimonio de esta visión unificadora de lo nuevo y lo antiguo, que da la nueva interpretación de la Última Cena de Jesús en relación con la Pascua en el contexto de su muerte y resurrección, se encuentra en Pablo, en 1 Corintios 5,7: «Barred la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ácimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo» (cf. Meier, A Marginal Jew, I, p. 429s). Como en Marcos 14,1, la Pascua sigue aquí al primer día de los Ácimos, pero el sentido del rito de entonces se transforma en un sentido cristológico y existencial. Ahora, los «ácimos» han de ser los cristianos mismos, liberados de la levadura del pecado. El cordero inmolado, sin embargo, es Cristo. En este sentido, Pablo concuerda perfectamente con la descripción joánica de los acontecimientos. Para él, la muerte y resurrección de Cristo se han convertido así en la Pascua que perdura.

Podemos entender con todo esto cómo la Última Cena de Jesús, que no sólo era un anuncio, sino que incluía en los dones eucarísticos también una anticipación de la cruz y la resurrección, fuera considerada muy pronto como Pascua, su Pascua. Y lo era verdaderamente.


Sacado del libro Jesús de Nazaret parte segunda. Por Benedicto XVI

sábado, 27 de febrero de 2016

Cómo se establece la fecha de la Semana Santa

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El Triduo Pascual es la fiesta más importante del cristianismo. La fecha se establece atendiendo al calendario lunar. El calendario judío es lunar. Pero la Pascua cristiana no coincidirá nunca con aquella y el comienzo de la Pascua de Resurrección será siempre en Domingo.


viernes, 19 de febrero de 2016

LEYENDAS DE LIBROS MISTERIOSOS.


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El misterio de las catedrales, el Necronomicón, el manuscrito Voynich, el retorno de los brujos, el libro de Thot, Codex Gigas o Biblia del diablo, El exorcismo de  Roland Doe o de Robbie Mannheim, etc. son algunos de los libros van acompañado por misterio, leyendas, de un lado oscuro. Durante siglos ha atraido las historias de maldiciones en torno a alquimistas y brujos que poseían, por ejemplo, los pergaminos de Thot que nunca nadie ha visto y nadie puede demostrar ni tan siquiera que en realidad existieron. Todos los que dijeron creer estar en posesión del "misterio de Thot" tuvieron un final trágico, con lo cual las teorías de maldición y misterio hacen que sobrevuele por imaginaciones inquietas y ávidas de creer en universos paralelos y fantásticos.


Relacionado con los libros y el misterio y leyendas, no se puede pasar por alto la mítica Biblioteca de Alejandría que comienza a compilarse en una fecha indeterminada en torno al siglo III a.C. por Ptolomeo I o alguno de sus descendientes. Ésta fue durante tres siglos el centro cultural más importante del Mediterráneo pues se reunían allí matemáticos, físicos, médicos, astrónomos y artistas.

Se afirma que se llegó a almacenar hasta 700.000 volúmenes en rollos. Aunque otros expertos reducen la cifra a 150.000 unidades. Tras sufrir varias vicisitudes como incendios y saqueos el poder de la biblioteca fue decreciendo hasta que finalmente en el año 640 A.D. Alejandría fue conquistado por los musulmanes y la biblioteca fue destruida. Se cuenta que un general musulmán le preguntó al califa Umar ibn al-Jattab qué hacía con la biblioteca, el califa Omar le respondió: "Con relación a los libros que mencionas, aquí está mi respuesta. Si los libros contienen la misma doctrina del Corán, no sirven para nada porque repiten; si los libros no están de acuerdo con la doctrina del Corán, no tiene caso conservarlos." Y la quemaron hasta sus cimientos.


CODEX GIGAS (o Biblia del diablo)




El estudio realizado en 2008  dio alguna luz sobre la oscura leyenda que siempre acompañó, y que aún acompaña, a este libro. Fue creado por un monje desconocido que lo escribió en solitario y que invirtió en su realización más de 30 años. (La leyenda que acompaña a esta obra es la de que se realizó en una sola noche con la ayuda del diablo.)

Su datación se establece a principios del siglo XIII en el monasterio benedictino de Podlazice, en la comarca checa de Chrudim. En algunas de las notas en las páginas del libro da razones para suponer que el trabajo se completó en 1230.

El volumen original constó de 640 páginas (se conservan 624) con un  de tamaño 915 por 508 mm, con un grosor de 22 cm y un peso de 75 kg.

La leyenda que acompaña a la elaboración del libro por el diablo (o que vendió su alma al demonio para recibir ayuda para realizarla) es a propósito de una imagen del diablo, que se encuentra en la página 290a del Codex Gigas.

Durante las guerras de religión del siglo XV el monasterio Podlazhitsky fue completamente destruida, y el libro pasa de un sitio a otro, creando nuevas leyendas que se asociaron a muertes y epidemias misteriosas, así como todo tipo de desastres y catástrofes. 

Sin embargo, los estudios realizados en 2008, finalmente desmontaron las leyendas diabólicas surgidas entorno al Codex y afirman que el retrato del diablo en el libro tiene una finalidad teológica y el significado es bastante inofensivo: junto a la imagen de la Jerusalén Celestial, se llama la atención sobre el dilema de la libre elección de cada persona, sobre su propio destino. 

Es el juicio final. La lucha del Bien y el Mal. Y esto se ilustra de una manera muy expresiva por las dos representaciones el uno al lado del otro y adyacentes al Nuevo Testamento, la vida de Cristo. En el lado izquierdo Jerusalén, el diablo en el derecho; el cielo y el infierno, Civitas Dei y civitas Diaboli. El enfoque histórico del manuscrito tiene una dimensión teológica moral a través de la perspectiva de la búsqueda del fin último. El gobierno de Dios, la morada de la paz, es el objetivo último del hombre y el bien supremo.

En 1648, durante la Guerra de los Treinta Años, el manuscrito fue tomado como botín de guerra por las tropas suecas. Desde entonces y hasta nuestros días, el Codex Gigas permanece en la Biblioteca Real de Suecia en Estocolmo, en una sala especial en condiciones ambientales estables de temperatura, luz, humedad, etc. Debido a esto, el código está muy bien conservado.

Su contenido está compuesto de una recopilación variada de conocimiento en el momento, representado el texto completo del Antiguo y Nuevo Testamento (Vulgata, sin enbargo la parte que recoge los Hechos y el Apocalipsis se presentan en la antigua versión latina del siglo IV, Vetus Latina), los 20 libros de "Las Etimologías" de san Isidoro de Sevilla (la famosa enciclopedia medieval, muy popular en ese momento), los escritos históricos de fray Josefo ("Antigüedades de los Judios" y "Guerra de los Judíos"), "la crónica Checa" Crónica de Praga, varios tratados de diferente temas, que incluyen tratados médicos de Hipócrates, Teófilo, Filaret y Constantino., alguna información sobre el monasterio (una lista de los monjes del monasterio benedictino, "Espejo del pecador", una colección de cuentos y "exemplia" para predicamentos, calendario con obituario y algunos otros registros). El libro está ricamente ilustrado, decorada con adornos y lujosas miniaturas. Las letras iniciales de cada texto a veces ocupan una página entera. En general, el código está escrito en latín, pero también incluye fragmentos de textos en hebreo, griego y eslavo (alfabeto glagolítico y cirílico).

Así que, a excepción de la imagen del príncipe de la oscuridad en la página 290, no hay ninguna razón para hablar sobre un contenido "satánico", sin embargo, los cientos de libros, películas y programas de televisión que se han referido a esta fábula, hacen que algunos sigan conociendo a esta joya del cristianismo bajo el ominoso título de "Biblia del Diablo"y que para otros lo sea como "La octava maravilla del mundo."



MANUSCRITO VOYNICH







Este manuscrito es un libro con multitud de ilustraciones y explicaciones a ellas.

El Voynich ha permanecido hasta ahora como un misterio para los lingüistas y los criptógrafos.

El texto escrito en un pergamino medieval utilizando un sistema de escritura desconocida pero que muestra patrones básicos que se asemejan a los de las lenguas reales Aunque, también hay características que hicieron sospechar a los investigadores que el manuscrito era una falsificación.

Hoy en día está descartada.

Analizada la estructura completa del manuscrito utilizando los métodos de teoría de la información se demuestra que el manuscrito Voynich presenta una organización compleja en la distribución de palabras que es compatible con los encontrados en las secuencias de un idioma real. Así que no es aventurado decir que el manuscrito contiene un mensaje real.

El manuscrito Voynich lleva el nombre del estadounidense de origen polaco Wilfrid Voynich, un anticuario, que lo adquirió en 1912 y lo tuvo hasta su muerte en 1930, es quizás el ejemplo más conocido de un libro escrito aún sin descifrar. 

Su autor y el lenguaje son desconocidos, y ningún otro documento con la misma escritura se ha encontrado nunca. El manuscrito se tiene constancia de su propiedad hacia el siglo XVII, pero análisis con carbono del material y el análisis estilístico de sus ilustraciones sugieren que fue escrito alrededor de la segunda mitad del siglo XV (Dr. Greg Hodgins, Universidad de Arizona). 

En la actualidad, el libro pertenece a la sección de libros raros de la Biblioteca de la Universidad de Yale. Las imágenes electrónicas del manuscrito completo son de dominio público  y se han depositan en Wikimedia Commons .








LOS GRIMORIOS


Del francés grimoire. Libro de fórmulas mágicas usado por los antiguos hechiceros. Son libros con un tamaño pequeños puesto que eran libros prohibidos y de esta manera hacía fácil ocultarlos.


Consistían en  un registro de ceremonias mágicas y rituales creados en los tiempos antiguos. Iniciados. Ayuda para guardianes de la tradición mágica antigua; con el fin de "controlar" el poder de ángeles y demonios (suele contener una lista de todos ellos), con el objetivo de adquirir conocimientos, riqueza, poder... Aunque por supuesto, con un precio sobre el individuo al que termina por controlar, como hablamos más abajo con lo sucedido con Roland Doe.

Estos libros estaban muy extendidos por la Edad Media.

El más famoso grimorio fue sin duda "La clavícula (llavecita) de Salomón".


EL NECRONOMICÓN


Cuenta la leyenda del Necronomicón que este libro estaba forrado con piel humana o que sus pliegos fueran hechos de este material, no fue así. Sin embargo, sí existieron en algunos lugares esta práctica que se conoce como blibliopegia antropodérmica y que tuvo su auge entre los siglos XVII a XIX.

Un ejemplo de esta macabra práctica y que sí está documentada es la del ejemplar que existe en el Reino Unido (como no, campo fértil para el puritanismo y su ramalazo hipócrita de la sociedad anglosajona) en la oficina de registro de la ciudad de Bristol, que acoge un libro con la piel del primer hombre que colgaron en la prisión de la ciudad y que se llamaba John Horwood, de 18 años y que aún se conserva y se tiene expuesto como reclamo turístico  y ser "admirada".

Siguiendo con la leyenda se cuenta que sus hojas además de ser de piel humana, estaba escrito  con sangre humana, cosa que tampoco es cierta. A propósito de esta práctica macabra. Los componentes del grupo KISS se extrajeron sangre que mezclaron con tinta para confeccionar un cómic sobre su grupo.

Este libro originalmente se llamó Al Azif y que fue un manuscrito codificado, escrito en Damasco en el año 730 dC por Abdul Alhazred, un árabe loco alejado de la ortodoxia islámica y que se relacionaba con todo lo oculto. Al traducirse al griego le cambiaron el título por el de Νεκρονομικον (Necronomicon) y que también se le conocía con el nombre latino de Grimoirium Imperio (poderoso grimorio).

Se dice que se han salvado tres ejemplares que están guardados celosamente en bibliotecas de la India, Al-Azhar en Egipto, y en la biblioteca de La Meca. Su traducción latina fue hecha en 1487 por un fraile dominico Olaus Wormius. Wormius, alemán de nacimiento que fue el primer secretario del gran inquisidor, Tomás de Torquemada...

Pero en realidad, el necronomicón es un grimorio ficticio ideado por el escritor estadounidense Howard Phillips Lovecraft (20 de agosto de 1890, Providence, 15 de marzo de 1937)

Lovecraft escribió novelas, relatos, poesía y fue siempre un hombre solitario. Fue un auténtico renovador del cuento de terror, al que sumó, entre otras innovadoras maravillas, una mitología propia (los mitos de Cthulhu), y su obra es definida por los críticos y estudiosos como «un clásico del horror cósmico, una corriente que se aparta de la temática tradicional del terror sobrenatural (satanismo, fantasmas), incorporando elementos de ciencia ficción (razas alienígenas, viajes en el tiempo, existencia de otras dimensiones). Su vida, después de fracasar en sus matrimonios, vivió aislado, entregado a sus particularísimos mundos literarios y personales propios, casi extravagantes, entregado a la creación y a la degustación y disfrute de mundos paralelos que lo alejaron del verdadero.


EL GUARDIÁN ENTRE EL CENTENO (J.D. Salinger)


Por el lenguaje que usa y los temas a tratar de una forma desmedida  muchos críticos calificaron al protagonista, un muchacho de 17 años llamado Holden solitario y depresivo; como un mal ejemplo para la generación más joven.

Hace un llamamiento al alcoholismo, a la rebeldía, la violencia y la corrupción.

El propio autor era un famoso personaje misógino y depravado, clave para moldear el personaje de su novela, fiel reflejo de la personalidad que tenía.

A pesar de ello en las escuelas de EE.UU era de lectura obligada, al igual que en otros muchos países.

La novela está relacionada con varios  magnicidas como el asesino de John Lenon o el que intentó asesinar a Reagan o también el asesino de Rebecca Shaeffer, actriz.

Aunque muy posiblemente sea la desestabilidad emocional de los asesinos y no tanto de la novela.



EL EXORCISMO DE  'ROLAND DOE'





El libro que William Peter Blatty escribiera y en el que la película se basa, la obtuvo de un episodio verdadero de exorcismo ocurrido en 1949. El escritor tuvo conocimiento de tal suceso cuando estando en la Universidad de Georgetown, leyó un artículo al respecto en el Washington Post escrito por Bill Brinkley; el titular era "Priest Frees Mt. Rainier Boy Reported Held In Devil's Grip". Se trataba de un niño de 13 años que vivía en Mount Rainer (Maryland, USA), el nombre del chico en cuestión se publicó con un seudónimo, 'Roland Doe'; el exorcismo ocurrió entre Enero y Abril de 1949 y fue realizado por los padres E. Albert Hughes y William Bowdern.


domingo, 14 de febrero de 2016

DEL VERDADERO AMOR.


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Gran cosa es el amor, gran bien para toda cosa. Él sólo hace  ligero todo lo pesado, y lleva con igualdad todo lo desigual. Lleva la carga sin carga, hace dulce y sabrosa toda cosa amarga. El nobilísimo amor de Jesús nos compele a hacer grandes cosas y siempre mueve a desear cosas perfectas.

El amor quiere estar arriba, y no quiere ser detenido de cosas bajas. 

El amor quiere ser libre y ajeno de toda afección mundana, porque no se impida su interior vista, ni se embarace en ocupaciones de provecho temporal, o caiga por algún daño o pérdida. 

No hay cosa más dulce que el amor, ni más fuerte, ni más ancha, ni más alegre, ni más cumplida, ni mejor en el cielo ni en la tierra. Porque el amor nació de Dios, y no puede holgar sobre todo lo criado, sino en este mismo Dios. 

El que ama vuela, corre, alégrase, es libre, no es detenido, toda cosa da por él todo, y tiene todas las cosas en todas; porque huelga en un sumo bien sobre todas las cosas, del cual mana y procede todo bien. 

No mira a los dones, pero vuélvese al dador de ellos. 

El amor nunca sabe modo; hierve sobre toda manera. 

El amor no siente carga, ni estima los trabajos: más desea que puede. 

No se queja lo manden lo imposible; porque cree que todo lo puede en Dios: en conclusión, para todo es bueno. 

Y muchas cosas cumple y pone por obra, en las cuales el que no ama, desfallece y cae. 

El amor siempre vela, y durmiendo no se duerme; fatigado no se cansa; angustiado no se angustia; espantado no se espanta; mas como viva llama y ardiente hacha sube arriba, y pasa seguramente. 

Si alguno ama, conoce lo que habla esta voz. 

Gran clamor es en las orejas de Dios el encendido y abrasado afecto del ánima que dice: "Dios mío, amor mío, tú todo mío, y yo todo tuyo." 

Ensánchame en el amor, porque aprenda a gustar con la boca del corazón tus secretos, y cuán suave es el amar, y derretirse y andar en el amor. 

Sea yo preso del amor, saliendo de mí por él con gran fervor y admiración.

¡Oh Señor, cante yo cantar de amor! Sígate yo, amado mío, a lo alto, y desfallezca mi ánima en tu loor alegrándome de tu amor. 

Ámete yo más que a mí, y no me ame a mí sino por tí, y ame a todos en tí, los que de verdad te aman, como manda la ley del amor que sale resplandeciente de tí. 

El amor es presto y limpio, piadoso, alegre, delectable, sufrido, fiel, prudente, varonil; espera largo tiempo, y nunca se busca a sí mismo: porque en buscándose alguno a sí mismo, luego cae del amor. 

El amor es muy mirado, humilde, recto, y no liviano ni regalado, ni entiende en cosas vanas; medido, casto, firme, reposado y guardado en todos sus sentidos. 

El amor es sujeto y obediente a los prelados, y a sí mismo vil y despreciado, a Dios devoto y agradecido; confía siempre en él con viva esperanza, aún en el tiempo de la sequedad, cuando no gusta de Dios: porque no vive ninguno en amor sin dolor. 

El que no está aparejado a sufrir toda cosa, y estar a la voluntad del amado, no es digno de ser llamado amador. 

Conviene al que ama abrazar de muy buena voluntad toda cosa dura y amarga por el amado, y no apartarse de él por cosa contraria que le acaezca.


- Contemtus mundi: o de la imitacion de Christo. Thomas Kempis


miércoles, 3 de febrero de 2016

LA SEÑAL "WOW!" (¡Guau!) EL PROYECTO SETI

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¿Cuál fue la señal recibida en el año 1977? ¿Era un mensaje críptico de una civilización extraterrestre?

 


Hace más de 38 años el radiotelescopio Big Ear (Gran Oreja) que buscaba señales de vida inteligente recogía una seña, conocida como "wow!".

El astrónomo Jerry Ehman, que trabajaba como voluntario, quedó impresionado por una señal 30 veces mayor de las recibidas hasta ese momento.

Para empezar, es importante saber que el radiotelescopio Big Ear no reciben realmente estos caracteres en un mensaje. El Observatorio estaba escuchando las señales de radio procedentes de una región del cielo en la constelación de Sagitario, cerca del cúmulo globular M55 y duró 37 segundos


Descripción de La señal WOW! proyecto S.E.T.I

Cada carácter en este gráfico corresponde a unos 10 segundos de "escuchar". Si el telescopio capta una señal, ésta registra la intensidad con un único carácter. La escala es de 1 a 9, y además a través de la A a la Z. La más alta registrada fue U.



6 ---- los valores entre 6,0 y 6,999... E ---- los valores entre 14,0 y 14,999... Q ---- los valores entre 26,0 y 26,999... U ---- los valores entre 30,0 y 30,999... J ---- los valores entre 19,0 y19,999... 5 ---- los valores entre 5,0 y 5,999...
El intervalo más intenso recibido (la "U" significa que la señal era 30 veces más intensa que el ruido de fondo. 

La mayor parte de este ruido de fondo llega al receptor sin que se vea alterado, pero algunos ruidos pueden provenir de los arboles, de la hierba u otros objetos circundantes, y sobre todo lo del remanente del "Big Bang", que se estima se produjo hace 15.000 millones de años.

La frecuencia que se usa está entorno a los 1420.4056 MHz que es la del Hidrógeno neutro ¿Por qué en esta frecuencia? Porque es la del elemento más abundante en el Universo. Esta frecuencia es parte del espectro radial en la cual todas las transmisiones están prohibidas por acuerdo internacional.

Hay varios tipos de ondas con diferencias por sus características a la hora de "imprimirles" un mensaje, como son la modulación de frecuencia (FM), la modulación de amplitud (AM), modulación de fase, modulación digital, banda lateral unica, etc...

Pero de entre todas ellas destaca una en particular por su capacidad de concentrar gran cantidad de energía en el menor ancho de banda. Esta es la conocida como onda continua o CW (Continuous Wave) que por ser de una frecuencia fija y estable es la onda óptima para salvar las grandes distancias interestelares a la vez que es capaz de ser escuchada a niveles muy bajos de señal (el código Morse por ejemplo se emite en CW).

¿Porqué se le llama así? (Señal WOW!)

El 15 de agosto de 1977 el astrónomo Jerry Ehman, entonces en la Universidad Estatal de Ohio en Columbus, escribió la palabra Wow! en la hoja de impresión que salía de Big Ear (Gran Oreja, en español), del radiotelescopio de la universidad en Delaware. Y pasado los años, nadie ha sabido cual fue la causa de la señal. “Todavía estoy esperando una explicación que tenga sentido”, decía Ehman.

Como hemos dicho antes,  todas las transmisiones en esta frecuencia están prohibidas por acuerdo internacional. Las fuentes naturales de radiación, tales como las trasmisiones termales de los planetas, cubren usualmente una extensión mucho más amplia de frecuencia. De modo que, ¿qué la causó?

La estrella más cercana en esa dirección está a 220 años luz de distancia. Si provino de allí, tuvo que haber sido un evento astronómico bastante poderoso, o una avanzada civilización extraterrestre utilizando un gran y poderoso transmisor.

El hecho es que cientos de barridos sobre la misma porción del cielo no han encontrado nada parecido a la señal Wow! así que todo apunta a una explicación más mundana. Dan Wertheimer,científico jefe del proyecto SETI@home, dice que es casi seguro afirmar que la señal Wow! fue una contaminación, es decir, interferencia de radiofrecuencia proveniente de trasmisiones generadas en la Tierra. “Hemos visto muchas señales parecidas a esta, y siempre han resultado ser interferencia”, dijo.

Incluso, pasado el tiempo ni siquiera el propio Jerry Ehman cree que fuera realmente una señal extraterrestre...



lunes, 1 de febrero de 2016

Quizás en otro tiempo te hubiera creído y a otro con ese cuento.

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Esto huele a retrete de estación tercermunista.

El actual congreso de diputados, diputadas y diputades es un inodoro donde nadie quiere tirar de la cadena... 


Los unos besándole la mano al perro del hortelano brey, los otros al loco fatuo izmierdoso que tiene que mostrar a sus hermanos de partido, más bien de partida de los wéstern; que él manda más que Susana ERE y que Mister X.
Los porremitas... con sus ensoñaciones dictatoriales aderezada con la propia de los psicotrópicos...

Total que el hedor a mierda inunda todo y todos dicen que "y tú más" como excusa para seguir aguantando la mecha que lleva encendida, sobre todo en Cataluña; más tiempo del que debería...


-Que todos estén tranquilos, no me temblará el pulso...
-Vale, Perro del hortelano Brey (ni comes ni comer dejas), pero te has soplado cuatro años y andamos un poco nerviosos.

No es por agobiar a tu rebaño servil de hombres, mujeres y niños, (aunque el rebaño sigue besándote la mano como si nada) pero al final la mecha tiene un tiempo más corto de lo que crees (No estoy preocupado) y nos va a poner de mierda de arriba a abajo.

Yo sé que vosotros sois los buenos y los que estamos por NO consentir los traidores de ambos bandos somos los malos.

Ya sé que los violentos no son los que se sientan junto a vosotros, aunque no hayan entregado las armas, son gente que merecen el respeto, que el traidor es en realidad Ortega Lara o María San Gil como nos ha descubierto el costoso servicio de propaganda pepero. Claro, ya comprendo por qué los partidos necesitan sacar de donde no hay para pagar a los propagandistas a sueldo de las redes sociales. Ay, perdón RR.SS,


- Y tú en qué trabajas
-Yo soy experto en RR.SS.
-Y eso, deja dinero.
-No sé, a mi me paga el "Partido"
-Pero tu no eres funcionario.
-Yo me debo a mi partido. Ser funcionario es como pasatiempo.

A ver: "Culto al líder", "Los violentos sois vosotros", "Servicio de Propaganda", "Consignas mensuales que hay que seguir" ... Oh, oh. Esto me suena. 


¡NO PASARÁN!, Mao, Chavismo, Castro, "Todo por la revolución"...
Claro, nada nuevo, esto ya estaba inventado.
-Te equivocas, yo soy anti... contra...
-¡Ahaa! sólo usas sus métodos. Y el resto te sigue.
-Todo sea por el España (=Partido osea la Revolución)
Y lo de la selección, eso de matar niños... Lo de soltar etarras....
-Ahí, no puedo entrar. Para eso tienes que ver la película completa para comprenderlo. Además estamos nominados, así que no puede ser mala. Tú no entiendes de cine así que cállate. (Falacia lógica ad populum)

Entonces, se dio la vuelta y se alejó, no sin antes decirme con lágrimas en los ojos: Libertad de expresión. 

Y mientras se iba alejando el eco iba repitiendo: libertad, libertad, libertad.

De repente la noche se envolvió de un hedor insoportable a mierda... y la perdí de vista.